Hace un tiempo que algunos médicos utilizan mi cuerpo para investigaciones. Se trata de dilucidar por qué mi bazo “se come” a mis plaquetas. Esa es una historia, pero yo quiero referirme a otra, conexa.
Esta situación me ha llevado a investigar ciertas cuestiones en una rama de la ciencia que, por distintas circunstancias, se ha alejado de mi vida (intelectual) progresivamente: la química, y más específicamente la bioquímica.
Me topé con el mundo de las proteínas, los enzimas, los ribosomas, y un extenso e insondable etcétera de la biología molecular. Y toparse quiere decir comprarme los libros: estoy totalmente “emocionado” con este mundo microscopico. Tengo esa sensación de que estos temas son los que deben atrapar mi atención. No puedo dejar de sentir esa sensación de asombro cada vez que leo sobre los mecanismos del mundo celular, además de sentir una extraña relación con el mundo de la informática (¡se parece mucho a una máquina de Turing!): el Assembler nucleico.
Y en ese sentido, leyendo, me he visto retrotraido en el tiempo, recordando en muchos momentos escenas de mi educación secundaria, las clases de química del Ing. Jorge Ivaldi. Me parece increible cómo una buena explicación, una buena demostración, puede quedar guardada en el “disco rígido” y aparecer luego de… más de diez años para aclarar o facilitar un montón de procesos de este tiempo. Recordar los nombres de los investigadores, los principios que descubrieron, la sensación de que esto “ya se sabe” y que solamente basta con refrescar.
Me pregunto ahora, a la distancia, además de la cuestión procedimental, y dadas las inquietudes de investigación que arden en mi interior respecto a la bioquímica: ¿cuánta de esta energía, de este deseo, comienza realmente allá lejos? Además, ¿qué otras implicancias pudieron haber tenido estas clases en mi actual práctica docente sin que yo lo sepa?
Gracias profesor.
Hay una frase sabia que dice “To teach is to touch a life forever”. Estoy convencida de que es verdad.
Un abrazo grande y fuerza con tus plaquetas!
por ahora están controladitas, pero parece que nadie las entiende a las guachas.
beso!!