Ya van algunos días que dejé de fumar, habiendo iniciado el tratamiento con Bupropion. La verdad es que la ansiedad y la desesperación por fumar se reducen muchísimo, comparando con otras veces que intenté dejar el cigarrillo pero sin ayuda más que la voluntad. Esta vez arranqué muy convencido, pero además con el apoyo farmacológico que aumenta muchísimo las posibilidades de éxito.
Lo que quería comentar en este post es un “descubrimiento” que hice en estos días, al menos descubrimiento para mí, en cuanto al cigarrillo y las ganas de fumar, antes una necesidad. Descubrí que tengo tres disparadores para fumar:
- En la boca: siento el gusto del cigarrillo o la necesidad de tener un cigarrillo en los labios.
- En la mano: siento la necesidad de prender un cigarrillo o de tenerlo en la mano.
- Mental: se me ocurren cosas como “que agradable sería fumar ahora”, o “terminé de comer: a fumar”
Estos “disparadores” me resultan completamente identificables y localizables, a cada uno lo puedo reconocer en una parte distinta de mi cuerpo cuando aparece.
Haber identificado estos tres disparadores me ayuda mucho. Principalmente porque se reconoce el disparador y concientizar estas cosas es fundamental en el camino de deshacerse de la adicción al cigarrillo.
Dejé de tomar té, café, coca-cola y alcohol, bebidas que relaciono mucho con la acción de fumar. No sé si me dan ganas de fumar o si me estimulan a prender un cigarrillo, pero prefiero evitarlas por ahora. Además, tomar bupropion me impide tomar alcohol por la peligrosa interacción que puede tener.
En fin, el objetivo era comentarles estos descubrimientos y, de paso, liberar un poco de energía en estas líneas. ¡A seguir en el camino libre de humo!