Preguntas y respuestas sobre Diseño Gráfico

24 de Junio de 2010

¿En la carrera de diseño gráfico se aprenden a usar los programas de diseño?
Sí, los programas son herramientas que actualmente se usan mucho porque aceleran el proceso de producción de una pieza, poder hacerla realidad más rápido y con más precisión. Aunque los programas “de diseño” no son tales: son de ilustración, de retoque, de diagramación… el diseño es algo que ocurre antes que eso.

¿Eso quiere decir que saber usar los programas es lo que caracteriza a un diseñador, no?
Justamente no. Hoy en día muchos diseñadores trabajan con computadoras, pero podrían hacerlo sin ellas.

Pero… ¿se puede diseñar sin una computadora?
De hecho se diseña sin una computadora. El diseño no ocurre en la computadora sino que es un proceso mental, un trabajo tanto racional como creativo, de quien diseña. Se debe pensar una comunicación, planificarla, analizar la situación, el público… todo eso antes de poder pintar ni siquiera un pixel. Cuanto más se solapa el proceso de diseño con el proceso de producción (en la computadora) más errático e incontrolable es el camino a recorrer para llegar a un resultado.

Quienes no tienen entrenamiento en diseño gráfico y, por ejemplo, arman un cartel para indicar que el ascensor se rompió, ¿están diseñando?
Sí, lo están haciendo inconscientemente; están diseñando desde que eligen (o no) la frase, el tamaño de la tipografía, la alineación, producen la pieza y la pegan. Los diseñadores gráficos lo hacen a conciencia, intentando controlar el proceso. El diseñador pensará la pieza para reducir la bronca de quien lea el cartel. Gracias a su entrenamiento irá descartando, por ejemplo, puestas que puedan transmitir “violencia”.

¿Entonces qué es lo que saben hacer los diseñadores gráficos?
Los diseñadores gráficos tienen experiencia en pensar comunicaciones visuales. Estudiaron durante años junto a otros diseñadores de más experiencia para determinar de antemano cuál es la mejor forma de plasmar gráficamente una comunicación, una idea, un mensaje. La mejor forma será la que comunica más efectivamente lo que se desee comunicar al público.

Entonces, ¿no es opinología? ¿Cómo saben cuál es la pieza más efectiva o qué es “lo que se comunica”?
Es opinión pero de personas con experiencia en el trabajo. Un arquitecto puede estimar “a ojo” si una columna es suficientemente ancha, pero no podrá establecerlo con seguridad hasta que no haga los cálculos. Como para la comunicación visual todavía no tenemos forma de calcular teóricamente “qué comunica” una pieza no tenemos otra forma que la práctica.

¿Se puede establecer en la práctica, objetivamente, qué es lo que comunica una pieza?
Sí, podemos diseñar un afiche, imprimirlo y preguntarle a 3000 personas qué sensación les genera y hacer un promedio. Esto debería ser un estudio de laboratorio, un estudio controlado. De hecho estos estudios se hacen, en pocos casos y a pequeña escala. Claro que la comunicación es algo mucho más complejo e incontrolable, pero podemos grosso modo saber si una pieza está muy errada o va por buen camino, objetivamente.

¿Es decir que si todos pudiéramos hacer pruebas de laboratorio sobre cada pieza que diseñamos el diseño gráfico se acabaría?
No, en todo caso la carrera sería muy distinta, principalmente las evaluaciones y la reducción de esta opinología. Podría contrastarse instantáneamente si una pieza comunica o no lo que se requiere.

De todos modos, el estudio en laboratorio es demasiado extenso y costoso. Necesitamos de diseñadores con experiencia como para “pronosticar” cuál será el resultado de una pieza, que pueda resolver la situación rápidamente y que, gracias a su experiencia y entrenamiento, pueda asegurar que una comunicación cumplirá honrosamente su cometido. No podemos armar una experiencia de laboratorio para determinar si cada tarjeta de casamiento que se diseña genera ternura, ingenuidad, o incredulidad.

¿Puede haber dos soluciones al mismo problema?
Sí, dos piezas gráficas distintas pueden resolver bien el mismo problema comunicacional al mismo nivel.

¿Podría una persona sin entrenamiento generar una pieza comunicacionalmente efectiva?
Por supuesto, la suerte, la autodidáctica y la intuición existen.

¿Eso quiere decir que un diseñador puede también equivocarse?
Los diseñadores gráficos se equivocan como todos los seres humanos y algunos animales.

¿El diseño gráfico es un arte?
La definición de diseño gráfico es clara. Lo que no es claro, y tal vez no pueda nunca serlo, es la definición de arte, así que es dificil contestar la pregunta. En principio, el arte suele abrirse a una multiplicidad de interpretaciones, poniendo (al menos lo que entendemos por arte hoy) gran carga de trabajo en el público. El diseño gráfico no puede permitirse tal incertidumbre.

Pero entonces, ¿el diseño gráfico puede cambiar al mundo?
Puede cambiar el mundo tanto como un gasista matriculado.

Total, todo se lo roban

10 de Junio de 2010

El periodismo de los medios de comunicación masiva cuenta con una herramienta muy útil: la generalización. Mediante la repetición al infinito son capaces de producir generalizaciones totalmente contrarias a la lógica. Por ejemplo, mostrándonos todos los días noticias sobre “cuánto filosofan” los griegos pueden construir la idea de que todos los griegos son filósofos. Esta idea, que se induce de los hechos en vez de deducirse, es además totalmente falaz. Esto lo puede saber cualquiera que haya sido mínimamente letrado en lógica, en retórica o en argumentación, que haya sido “avivado” como diría Jauretche. Visto así es totalmente obvia la falacia (mucha filosofía proviene de Grecia, por ende, todos los griegos son filósofos), pero pensemos, por ejemplo, en la mención constante que se hace de las “villas” y la delincuencia. ¿No llegamos acaso a creer que todos los habitantes de las “villas” son delincuentes? Y me podrán decir que las probabilidades de ser asaltado en las inmediaciones de una de estas “villas” comparado con un barrio “común” es infinitamente mucho más alta, y probablemente tengan razón, pero ¿no es ese otro argumento generalizador, forzado y falaz sobre el mismo asunto? No pretendo hablar de los hechos mismos sino de esta otra “realidad” que se construye a partir de aquellos hechos.

Vamos a un ejemplo más dificil, que es el que me ocupa hoy: el tema de la corrupción en la sociedad argentina. Mediante un mecanismo antiquísimo de generalización nos han hecho creer lo corruptos que somos. Quienes dicen que la corrupción es un flagelo que debe ser erradicado muchas veces están mientiendo: mienten cuando dicen que quieren hacerlo desaparecer. La idea instalada de la corrupción generalizada sirve muchas veces para no debatir. El ejemplo que quiero tomar es el de la resolución 125, hoy medio olvidada, que modificaba las retenciones al sector agropecuario. Una de las principales razones de los opositores a estas retenciones es una presunción de que el dinero “se lo van a robar”. No nos aumentan los impuestos para mejorar al pais sino “para robarse la plata”. Claro, esto puede luego suceder, pero con este argumento evitan a priori hablar sobre la naturaleza de las retenciones, el impacto en la inflación y la dinámica del comercio interior. Hablando de “cómo se van a robar” lo recaudado con las retenciones saltean toda una discusión sobre el tipo de pais que se busca y el objetivo conceptual de las retenciones. Entonces la idea generalizada de la corrupción multinivel argentina nos viene bárbaro.

Vamos a otro ejemplo: la asignación universal por hijo. Siguiendo el ejemplo anterior, es muy fácil decir que los “punteros” del conurbano se van a quedar con la plata, o que esto es simplemente compra de votos. Claro, la corrupción infinita del argentino. Es genial el argumento que, en definitiva, busca evitar la redistribución del ingreso. Entonces el debate debería ser la redistribución. Podemos tener mejores o peores implementación de distintas políticas sociales, con mejores o peores resultados, pero arrancar, a priori, con argumentaciones basadas en generalizaciones impuestas sobre nuestra naturaleza corrupta hace que parte de la discusión arranque equivocada. Terminaríamos sin hacer nada, “total todo se lo roban”. No tienen arreglo, podría decir Sarmiento.

Por supuesto que los ladrones y todo tipo de delincuentes existen, y probablemente sigan existiendo. Pero a los argentinos nos han hecho creen esto de la corrupción como, incluso, un rasgo de la argentinidad. Una especie de tango que cantamos a la luz del farol del modelo agroexportador y eurocentrista. No puedo evitar pensar en la barbarie de Sarmiento. Con estas suposiciones sobre nuestro ser nos evitan grandes debates, dichosos de nosotros, que somos todos corruptos, vagos y delincuentes.

Las generalizaciones e inducciones falaces ocultan discusiones que se pretenden finalizadas por unos pocos.

Internet y Edad Media

15 de Abril de 2010

Así como las últimas canciones de The Beatles dan un indicio de la carrera que cada uno de sus integrantes seguirá una vez disuelto el grupo, Marx habló una vez de las situaciones que, habiendo nacido dentro de un sistema de producción, terminan por destruirlo desde su centro para dar lugar a otro nuevo.  Avances tecnológicos fueron los que hicieron aparecer el sistema capitalista, en el seno mismo del feudalismo. Para avastecer a los señores se produjo cada vez más y esos avances terminaron por cobrar vida propia e hicieron surgir a la burguesía industrial.  Para estar un poco más libres con respecto a los señores es que mucha gente emigró a las ciudades. Al calor de éstas se aceleró el mercantilismo, la monetarización y el sistema bancario. Dentro de la sociedad feudal se estaban creando situaciones que terminarían por hacerla implosionar.

Bien, me encanta la historia medieval, pero ¿Internet? Creo que Internet está creando condiciones que van a revolucionar en muchos aspectos algunas cosas que hoy damos por obvias. El caso más sobresaliente es el derecho de autor, el copyright… Copiar archivos, bajar música: ¿hasta qué punto la tecnología que el capitalismo hizo nacer y evolucionar (la informática) no se opone a sus mismos principios? ¿No escapa “lo digital” a su lógica de mercado? ¿Cómo van a vendernos piezas de información que no existen, que son campos eléctricos en un cable? ¿No son acaso los juicios por piratería y las grandes movidas de la industria discográfica como esos pataleos de señor que ve desmoronarse el sistema económico y social que lo sostenía aparentemente ad eternum? ¿Escuchar música sin pagar por ello no suena raro como habrá sonado rara alguna vez la pretensión de gobernar sin pertenecer a un linaje dado?

Me gustaría mucho avanzar unos cien años y ver qué sucedió. No, mejor disfrutemos de este día.

New York Times online: pago

21 de Enero de 2010

Leí por ahí que el New York Times empezará a cobrar para leer contenido online. La cantidad de artículos que van a poder leerse gratuitamente va a ser fija y, a partir de allí, habrá que pagar para seguir leyendo.

La verdad que mucho no me importa porque no lo leo, pero me pregunto si esto no es un indicio de nuevas formas de pensar la información que se publica/almacena y los objetivos de quienes mantienen grandes sitios.

Hace rato que mucha gente se pregunta cómo rentabilizarán las redes sociales (principalmente) una vez que se asiente la moda y comience a hablarse realmente de negocios. Es decir, cuando las intuiciones iniciales de quienes se embarcaron en estos supuestos negocios pasen a evaluarse en relación a la realidad de las ganancias y pérdidas.

¿Se acerca la explosión de la burbuja 2.0? Si la información es tan valiosa por sí misma, ¿se encontrarán formas de rentabilizar la propiedad de esta información rápidamente?

Al ampliarse la cantidad de usuarios los costos crecen exponencialmente. Pienso inmediatamente en Twitter. Se supone que contar con mucha información en tiempo real y geolocalizada es valiosísimo, pero es también una paradoja: tiene que ser mucha información de mucha gente y eso cuesta un montón. ¿La utilidad real de toda esa información se acercará a los costos?

Lecciones de Química… y Didáctica

17 de Diciembre de 2009

Hace un tiempo que algunos médicos utilizan mi cuerpo para investigaciones. Se trata de dilucidar por qué mi bazo “se come” a mis plaquetas. Esa es una historia, pero yo quiero referirme a otra, conexa.

Esta situación me ha llevado a investigar ciertas cuestiones en una rama de la ciencia que, por distintas circunstancias, se ha alejado de mi vida (intelectual) progresivamente: la química, y más específicamente la bioquímica.

Me topé con el mundo de las proteínas, los enzimas, los ribosomas, y un extenso e insondable etcétera de la biología molecular. Y toparse quiere decir comprarme los libros: estoy totalmente “emocionado” con este mundo microscopico. Tengo esa sensación de que estos temas son los que deben atrapar mi atención. No puedo dejar de sentir esa sensación de asombro cada vez que leo sobre los mecanismos del mundo celular, además de sentir una extraña relación con el mundo de la informática (¡se parece mucho a una máquina de Turing!): el Assembler nucleico.

Y en ese sentido, leyendo, me he visto retrotraido en el tiempo, recordando en muchos momentos escenas de mi educación secundaria, las clases de química del Ing. Jorge Ivaldi. Me parece increible cómo una buena explicación, una buena demostración, puede quedar guardada en el “disco rígido” y aparecer luego de… más de diez años para aclarar o facilitar un montón de procesos de este tiempo. Recordar los nombres de los investigadores, los principios que descubrieron, la sensación de que esto “ya se sabe” y que solamente basta con refrescar.

Me pregunto ahora, a la distancia, además de la cuestión procedimental, y dadas las inquietudes de investigación que arden en mi interior respecto a la bioquímica: ¿cuánta de esta energía, de este deseo, comienza realmente allá lejos? Además, ¿qué otras implicancias pudieron haber tenido estas clases en mi actual práctica docente sin que yo lo sepa?

Gracias profesor.

Nuevo disco de Fabi Cantilo

15 de Noviembre de 2009

“En la vereda del sol” salió a la luz hace unas semanas. Al igual que “Inconsciente colectivo” es un homenaje al rock nacional a través de covers de los temas más representativos de nuestro género.

La elección de temas y las versiones son muy buenas, pero, Fabi, me da la sensación de que no tenías ganas de grabar el disco. ¡Casí que lo cantaste en piloto automático!

Igual me gusta…

Dejando el maldito cigarrillo

1 de Julio de 2009

Ya van algunos días que dejé de fumar, habiendo iniciado el tratamiento con Bupropion. La verdad es que la ansiedad y la desesperación por fumar se reducen muchísimo, comparando con otras veces que intenté dejar el cigarrillo pero sin ayuda más que la voluntad. Esta vez arranqué muy convencido, pero además con el apoyo farmacológico que aumenta muchísimo las posibilidades de éxito.

Lo que quería comentar en este post es un “descubrimiento” que hice en estos días, al menos descubrimiento para mí, en cuanto al cigarrillo y las ganas de fumar, antes una necesidad. Descubrí que tengo tres disparadores para fumar:

  • En la boca: siento el gusto del cigarrillo o la necesidad de tener un cigarrillo en los labios.
  • En la mano: siento la necesidad de prender un cigarrillo o de tenerlo en la mano.
  • Mental: se me ocurren cosas como “que agradable sería fumar ahora”, o “terminé de comer: a fumar”

Estos “disparadores” me resultan completamente identificables y localizables, a cada uno lo puedo reconocer en una parte distinta de mi cuerpo cuando aparece.

Haber identificado estos tres disparadores me ayuda mucho. Principalmente porque se reconoce el disparador y concientizar estas cosas es fundamental en el camino de deshacerse de la adicción al cigarrillo.

Dejé de tomar té, café, coca-cola y alcohol, bebidas que relaciono mucho con la acción de fumar. No sé si me dan ganas de fumar o si me estimulan a prender un cigarrillo, pero prefiero evitarlas por ahora. Además, tomar bupropion me impide tomar alcohol por la peligrosa interacción que puede tener.

En fin, el objetivo era comentarles estos descubrimientos y, de paso, liberar un poco de energía en estas líneas. ¡A seguir en el camino libre de humo!

Privatizar o Estatizar

5 de Junio de 2009

En los últimos días surgió en Argentina toda una movida a favor y en contra de las estatizaciones.

Los medios de comunicación (los opositores, ¿o tal vez “desestabilizadores”? Bueno, me quedo con “interesados”) le dieron muuuucha manija al tema de las estatizaciones en Venezuela. Supuestamente, si el gobierno oficialista continúa en el poder vamos a tener una situación parecida, en la cual todo va a estar producido o mediado por el Estado. Vamos a consumir gaseosa cola del Estado, comprar en el supermercado del Estado y andar en autos del Estado. Además, los teléfonos van a ser del Estado y las autopistas también. El espacio radioeléctrico va a ser del Estado y también el Estado va a controlar el espacio aéreo y marítimo… ah, no, eso todavía es del Estado.

Yo entiendo que la gente tenga miedo de que nos convirtamos en otra Cuba. Entiendo que el pueblo (ahora los opositores están hablando mucho del pueblo, ¿vieron?) quiera elegir si compra Samsung o Hitachi, Coca o Pepsi, o si quiere ver el noticiero del 2 ó del 13, porque eso es la libertad, ¿no?. No vaya a ser que el Estado nos obligue a comer fideos Matarazzo cuando a mí me gusta elegir los Don Vicente. Pero dejemos esa discusión ahí, porque es otra.

Hace un tiempo escribí un post sobre el extremismo de los políticos. A medida que se acercan las elecciones (y en esa época estábamos lejos de alguna) este extremismo es cada vez peor. Me asusta un poco que la gente no se lo vaya a creer. No digo que me vea en el deber de explicar y hacer entrar en razones, pero fíjense un poco: tenemos políticos diciendo que debe defenderse el interés privado de las grandes corporaciones. Esas corporaciones son las que buscan la máxima ganancia. Como escuché decir una vez, una definición del capitalismo es “más”. Más para la corporación, y adivinen ¿a costas de quién? ¡De todos nosotros!

Ojo, atentos: hay personas que quieren un estado mínimo, sin control, vía libre para el capitalismo. Estamos volviendo al discurso de los 90 y ya sabemos cómo funciona eso (echar un vistazo a Estados Unidos). Los teléfonos andaban mal cuando los manejaba el Estado, por eso creamos un monopolio que hace con los usuarios lo que quiere. Y siempre quiere “más”. Vamos por una ley antimonopólica y nos tiran con toda serie de argumentos tontos (la ley de “radiodifusión”, ley de medios)… “que nadie te diga lo que tenés que ver” publicitan incesantemente. ¡Y qué nadie me controle lo que tengo que cobrar! ¿¿¿No???

Y fijate qué: las personas que quieren este estado mínimo… ¡son empresarios devenidos en políticos! Díganme si hace falta algo más como para que quede claro. ¡Échele agua!

Bueno, me está quedando un poco extensa la reflexión. Una última cosa: como hay mucha inseguridad, y la culpa es de la policía, vamos a privatizarla. Eso sí, vamos a tener que aumentar los impuestos o directamente mandarles una factura a su casa por este servicio. Yo sé que había prometido no aumentar los impuestos, pero bueno, las campañas son así, ahora ya estoy acá.

Estos son mis ideales, y si no le gustan… tengo otros (G. Marx -no confundir con Karl).

El ejercicio físico: Aikido y Judo

5 de Junio de 2009

Los que me conocen de cerca conocen (o conocían) mi opinión sobre el deporte. Pero me refiero a mi antigua opinión, o más bien, al poco respeto que le tenía, por decirle de algún modo.

Desde chico que sé que no soy agraciado para la actividad física, o al menos eso me hicieron creer en los primeros años de escolaridad. Siempre era el peor, o casi, el que menos fuerza tenía. De atleta, lo peor. En años posteriores yo mismo había renunciado a la práctica de todo deporte y trataba de hacer lo menos posible, supongo que para no pasar vergüenza y olvidarme del asunto. Directamente lo descarté para mi vida, porque era malísimo.

Lo extraño es que mi cuerpo nunca me dió problemas. Tengo ese tipo de metabolismo que, por más que coma lo que coma, no puedo engordar. No gano panza ni músculo, claro. Sería lo que se dice ectomorfo: flaquito, extremidades largas, poco peso para mi altura… O sea que podría haberme dedicado a algún deporte, nunca tuve sobrepeso ni problemas que me imposibiliten ninguna práctica. En fin, fue solamente algo mal parido de entrada.

El año pasado me surgió la necesidad (sí, necesidad) de practicar Aikido. Al arte marcial ya la conocía porque había practicado un tiempito cuando era chico. Siempre me atrajeron la base filosófica y las ideas subyacentes del Aikido. Retomar (bueno, recomenzar) la práctica me hizo infinitamente bien, tanto física como psicológicamente. Mi ansiedad se redujo muchísimo y los hábitos mentales que me generó me ayudaron en situaciones difíciles.

Hace un mes quise probar Judo. En GEBA (donde practico Aikido) está Sensei Yamamoto, una eminencia mundial de Judo, así que me animé a empezar. Tan sólo un mes después debo decir que la práctica del Judo es una cosa fantástica. Comparado con Aikido, el gasto de energía es mucho mayor. No me refiero a técnica u objetivos (ya que sigo practicando Aikido igualmente y lo aprecio muchísimo, son dos artes distintas y con distintas ideas, imposibles de comparar) sino a ejercicio.

¿Para qué escribo todo esto? No lo sé. Solamente sé que tengo las endorfinas muy altas y tuve la necesidad de contar mi experiencia. Ojo, sigo siendo el que menos fuerza tiene, pero ya no me preocupa porque la fuerza no lo es todo. Además, la lucha verdadera es contra uno mismo.

Estoy convencido de que la práctica de estas artes marciales tiene que estar abierta a los niños. No digo obligarlos, simplemente mostrarles la experiencia y que ellos decidan si les gusta. Siento que, en mi caso, me privaron de esta posibilidad; no tanto con intención sino por simple desconocimiento. Omisión.

Y bueno, ¡a practicar que el mundo se acaba en 2012!

Trauma en Barajas

19 de Marzo de 2009

Les dejo el link con la historia de mi “escapada de fin de semana” a Madrid. A eso quedaron reducidas mis vacaciones.

Discriminación a turistas sudamericanos en Barajas


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